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Por qué los cambios vitales pueden resultar abrumadores para los adolescentes, y cómo les ayuda la terapia

Apoyo a la salud mental de los adolescentes

Los cambios afectan mucho a los adolescentes. Un nuevo colegio. Un grupo de amigos que se desintegra. Unos padres que se separan. Un cuerpo que, de repente, se siente extraño. Los adultos llaman a todo esto «madurar», pero para un adolescente puede parecer que el suelo se mueve bajo sus pies.

Como padre o madre, recuerda que tu hijo adolescente no reacciona de forma exagerada durante los cambios de la vida. Su sistema nervioso cumple con su función: reacciona rápidamente cuando la vida le parece insegura o confusa. Una vez que vemos los cambios de la vida de los adolescentes desde esta perspectiva, todo cambia. Dejamos de preguntar «¿por qué estás tan alterado?» y empezamos a preguntar «¿qué necesita tu cuerpo en este momento?».

¿Qué se considera una transición vital para un adolescente?

Los adultos se plantean los grandes acontecimientos. Los adolescentes también se enfrentan a muchos pequeños. El desarrollo de la adolescencia es una sucesión de transiciones, una tras otra.

Algunos casos preocupantes que veo constantemente:

  • Empezar la ESO, el bachillerato o la universidad.
  • Los padres que se divorcian, se vuelven a casar o se separan.
  • El fin o el cambio en una amistad muy estrecha.
  • La pubertad y los cambios en el cuerpo.
  • Una mudanza a una nueva casa o ciudad.
  • Que uno de los padres pierda su trabajo o sufra una enfermedad.
  • Una primera ruptura o una primera relación.

Cada una de ellas puede provocar un auténtico estrés en los adolescentes. Cuando se producen muchas de estas transiciones a la vez, pueden llevar incluso a un adolescente fuerte más allá de su límite. Así son, vistas de cerca, las transiciones de la vida adolescente.

¿Por qué les cuesta tanto a los adolescentes afrontar los cambios?

El cerebro de un adolescente aún está en fase de desarrollo. La parte que se encarga de planificar el futuro y mantener la calma aún no está madura a esta edad. Sin embargo, la parte que detecta el peligro ya está muy desarrollada. Se activa con rapidez y frecuencia.

Imagina un móvil en el que se ejecutan cincuenta aplicaciones a la vez. Todo se ralentiza. Las pequeñas notificaciones empiezan a parecer enormes. Es algo parecido a lo que le pasa al sistema nervioso agotado de un adolescente sistema nervioso . Ocurre durante un gran cambio. Un examen difícil puede parecer una amenaza para el cuerpo. Lo mismo ocurre con un momento incómodo en el pasillo.

Esto no es un defecto. Es la biología en acción. La ansiedad en los adolescentes suele manifestarse precisamente aquí. Su sistema nervioso trabaja a toda máquina para protegerlos. La amenaza rara vez es un peligro real. Simplemente es algo nuevo.

¿Cómo puedes saber si tu hijo adolescente está agobiado y no es solo que esté de mal humor?

Los adolescentes rara vez dicen: «Lo estoy pasando mal». Su cuerpo es el primero en dar señales. Fíjate si empiezan a alejarse de las cosas que antes les encantaban. Fíjate si hay cambios en sus hábitos de sueño o alimentación. Fíjate si de repente se vuelven irritables. Fíjate si sus notas bajan de repente sin motivo aparente.

Intenta interpretarlas como señales, no como una actitud desafiante. Una puerta que se cierra de un portazo suele significar «Aún no sé cómo expresarlo con palabras». No significa «No te respeto». Aprender el lenguaje de las sensaciones corporales también ayuda en este sentido. Hombros tensos. Una voz monótona. Piernas inquietas. A menudo, estos gestos dicen más que las palabras.

La conexión entre la mente y el cuerpo que los adolescentes no saben que tienen

Mi enfoque no se parece al de muchas terapias basadas en la conversación. Creo que el cuerpo sabe tanto como la mente. Esto es muy importante para los adolescentes que aún no encuentran las palabras adecuadas.

La terapia somática es, en esencia, sencilla. Consiste en sintonizar con la sabiduría de tu cuerpo con curiosidad, sin juzgar. No nos limitamos a preguntar «¿en qué estás pensando?». También preguntamos: «¿cómo lo sientes en tu cuerpo en este momento?». Algunos adolescentes sienten opresión en el pecho antes de poder identificar la ansiedad. Otros notan que tienen la mandíbula apretada antes de darse cuenta de que están enfadados.

Una herramienta que utilizo a veces se llama «trabajo con partes». La introduzco con delicadeza, solo cuando resulta adecuada. La idea es sencilla. Todos llevamos dentro muchas partes de nosotros mismos. Una parte protectora. Una parte asustada. Una parte que solo quiere que la vean. El trabajo con partes invita a sentir curiosidad por cada una de ellas. No te pide que luches contra ninguna parte. A los adolescentes a menudo les resulta menos intimidante de lo que pensaban. No les exige tener todas las respuestas de inmediato. Esta curiosidad es la esencia de una buena terapia para adolescentes.

¿En qué ayuda la terapia a los adolescentes?

Buena terapia para adolescentes se adapta a su situación actual. No persigue una imagen idealizada de cómo deberían ser según los libros de texto. El objetivo no es eliminar cada sentimiento difícil. El objetivo es proporcionarles herramientas reales que les permitan cambiar su vida. Estas herramientas les aportan más tranquilidad y menos temor.

Terapia para adolescentes

Se trata de prácticas que hay que explorar juntos. No son una lista de verificación estricta. Cada adolescente encuentra la combinación que más le ayuda.

¿Qué pueden hacer los padres para apoyar a un adolescente durante la etapa de transición?

El apoyo familiar es tan importante como lo que ocurre en la consulta. La comunicación entre padres e hijos no tiene por qué ser perfecta. Solo tiene que ser constante y sincera.

Algunas herramientas que vale la pena probar en casa:

  • Haz preguntas abiertas en lugar de lanzarte directamente a las soluciones.
  • Acepta ese sentimiento de malestar que tienes hacia tu hijo adolescente en lugar de apresurarte a suavizar la situación.
  • Mantén algunas rutinas diarias constantes durante las épocas difíciles.
  • Fíjate en los cambios en el lenguaje corporal como una señal que justifica una pequeña charla para ver cómo está la otra persona.

La seguridad emocional en casa ofrece al adolescente un refugio acogedor. Esto cobra especial importancia cuando la vida se presenta incierta.

Terapia emocional para adolescentes

Fomentar la resiliencia, no solo salir adelante

El objetivo de una buena terapia para adolescentes no es simplemente «salir del paso». Se trata de un crecimiento emocional que perdure más allá del cambio actual. Las habilidades para afrontar las dificultades surgen de una etapa difícil, como un cambio de colegio. Suelen mantenerse en el futuro. Se manifiestan más adelante, en la universidad, en los primeros trabajos y también en las relaciones futuras.

La autoestima, la resiliencia emocional y el apoyo verdadero se construyen poco a poco. Crecen a través de pequeños momentos constantes, no de un gran avance de golpe. Este es el verdadero progreso para los cambios en la vida de los adolescentes. La sanación se produce con cada respiración, cada momento de conciencia y cada paso que se da.

¡Ayudemos a tu hijo adolescente a encontrar un terreno firme!

¿Tu hijo adolescente está pasando por una etapa difícil en este momento? Me encantaría poder ayudarle de verdad. En Gabriela Breton Psicoterapia , trabajamos con adolescentes y familias. Entendemos este tipo de cambios. Aportamos calidez, paciencia y total ausencia de juicios a cada sesión.