Mi interés por el yoga, la atención plena y la meditación comenzó hace más de veinte años, durante una etapa muy difícil de mi vida, cuando pasé por un grave problema de salud que me dejó físicamente débil y desconectada de mi cuerpo. Buscaba formas de sanar no solo físicamente, sino también emocionalmente. Cuando empecé a asistir a clases de yoga, me costaba mucho y a menudo sentía que tenía que «encajar» en lo que el profesor decía o hacía. Las clases a veces me parecían rígidas y autoritarias, y en lugar de sentirme segura, me sentía cohibida y fuera de lugar. Cuando los profesores me corregían físicamente la postura sin preguntarme, no lo sentía como un apoyo; me parecía intrusivo e inseguro.
Pero seguí sintiendo curiosidad…
Fui a la India y viví en un ashram, donde profundicé en mi práctica y aprendí a meditar. Cuando regresé a Estados Unidos, seguí estudiando con muchos profesores diferentes y explorando diversos estilos de yoga. Con el tiempo, empecé a descubrir un tipo de yoga diferente. Era un lenguaje que me resultaba acogedor, tolerante y seguro. Era una forma de practicar que me animaba a escuchar a mi cuerpo en lugar de ignorarlo.
A lo largo de mi propio proceso de sanación, descubrí el enfoque del yoga que realmente me ayudó.
Ese es el enfoque que ahora aplico en mi trabajo con los clientes.
He completado una formación como profesora de yoga y estoy especializada en yoga sensible al trauma. También he impartido clases de yoga a grupos de adolescentes y a mujeres que han sobrevivido a abusos sexuales.
En mi práctica, integro muchos aspectos del yoga, no solo la filosofía, sino también las técnicas de respiración y los movimientos suaves. Estas herramientas pueden ayudarnos a reconectar con nuestro cuerpo, sobre todo cuando hemos aprendido a desconectarnos como mecanismo de defensa. Creo que la sanación puede producirse de una forma más experiencial y compasiva al tomar conciencia de las sensaciones, explorar las opciones y desarrollar una sensación de seguridad desde dentro.
El yoga sensible al trauma (TCTSY) es un tratamiento complementario, basado en la evidencia, para el trauma complejo y el trastorno de estrés postraumático crónico y resistente al tratamiento. Desarrollado por David Emerson en el Trauma Center, se basa tanto en la teoría del trauma como en el hatha yoga. Se centra en prácticas corporales y técnicas de respiración que favorecen la regulación del sistema nervioso.
En este enfoque, se invita a los participantes a tomar conciencia de las sensaciones de su cuerpo y a tomar decisiones sobre cómo moverse. No se realizan ajustes físicos, y el lenguaje utilizado es más bien de invitación que de orden. Se hace hincapié en la curiosidad, la elección y la conciencia de uno mismo. Este trabajo consiste en reconstruir con delicadeza la relación con el momento presente y con el cuerpo, a un ritmo que resulte reconfortante y empoderador para cada persona.
Además de integrar estos elementos en el trabajo individual, también ofrezco sesiones privadas de yoga sensible al trauma para aquellas personas que desean practicar yoga, pero a quienes el ambiente de un estudio o de un grupo les resulta abrumador.