Mi camino hacia la profesión de terapeuta comenzó con mi propia sanación. He vivido dificultades, pérdidas y momentos de profunda incertidumbre. En los momentos difíciles de mi vida, recurrí a la terapia en busca de una salida. En ese proceso, empecé a comprender de verdad mis emociones, mis patrones y las historias que llevaba conmigo; ese trabajo me transformó.
Más tarde, tras sufrir un accidente, profundicé en mi proceso de sanación reconectando con mi cuerpo y descubriendo la profunda sabiduría que este encierra. Integrar lo que aprendí a través de mis experiencias emocionales, mentales y físicas se convirtió en mi vocación. Decidí ampliar mis conocimientos mediante estudios formales y formación profesional para poder ayudar a los demás de una manera sólida y significativa.
Con el tiempo, gracias tanto a mi experiencia personal como a un estudio exhaustivo, llegué a comprender que la sanación no consiste únicamente en trabajar con nuestros pensamientos o en volver a contar nuestras historias. Aunque la introspección y la conciencia son poderosas, la verdadera integración se produce cuando tenemos en cuenta a la persona en su totalidad: mente, cuerpo y alma. Muchos de nosotros vivimos principalmente en nuestra cabeza, entrenados para analizar y pensar, pero rara vez se nos ha enseñado a escuchar a nuestro cuerpo. Y, sin embargo, el cuerpo suele transmitir información sincera que la mente puede distorsionar o ignorar.
Esta comprensión me llevó a profundizar en mis estudios sobre enfoques holísticos y somáticos, fundamentando mi trabajo en prácticas centradas en el cuerpo, sin dejar de reconocer la importancia de nuestros pensamientos y sistemas de creencias. En mi consulta, exploraremos con delicadeza los patrones de pensamiento y crearemos formas de pensar más constructivas, al tiempo que aprendemos a sintonizar con las señales y sensaciones del cuerpo. Cuando aprendemos a escuchar tanto a la mente como al cuerpo, la sanación se vuelve más profunda, más integral y más duradera. Aporto no solo formación profesional, sino también experiencia vivida, compasión y la profunda convicción de que, incluso en nuestros momentos más difíciles, la transformación es posible.
Gabriela nació y se crió en Ciudad de México, donde estudió en la American School Foundation y creció en un entorno internacional. Es bilingüe y bicultural; posteriormente vivió en Inglaterra durante tres años, donde estudió teatro y cine y trabajó con niños.
Tras mudarse a California, Gabriela se licenció en Cine y trabajó como realizadora de documentales durante siete años. A través de su trabajo y sus viajes, descubrió una profunda vocación por trabajar más directamente con personas que se enfrentan a dificultades personales.
En 2005 obtuvo un máster en Psicología Integral por el Instituto de Estudios Integrales de California y se convirtió en terapeuta matrimonial y familiar. Posteriormente, completó una formación de posgrado en mindfulness y autocompasión, y también ha estudiado meditación y yoga en la India, donde pasó una temporada en un ashram de Kerala. En 2012 obtuvo su certificación de yoga y se especializó en yoga sensible al trauma.
Su formación clínica incluye la terapia dialéctico-conductual (TDC), la terapia cognitivo-conductual (TCC), la teoría polivagal, el EMDR y formación en psicoterapia asistida con ketamina y MDMA. Gabriela ha sido profesora adjunta en el California Institute of Integral Studies y miembro de la junta directiva de RISE, una organización sin ánimo de lucro que lleva el yoga a colegios de comunidades marginadas. También ha supervisado a estudiantes que se están formando para convertirse en psicoterapeutas.
Además, imparte talleres sobre estrategias para afrontar la ansiedad, la crianza de adolescentes y prácticas de mindfulness y compasión, e imparte clases de yoga sensible al trauma a personas que han sufrido traumas en organizaciones sin ánimo de lucro y centros de acogida.